martes, 20 de marzo de 2012
Nos hablas, José
Con tu silencio como respuesta
y con tus pisadas, suaves y humildes,
nos muestras el camino de la fe.
Con tu silencio, obediente y puro,
hablas, más que con palabras, con tus propias obras.
¡Sí; José!
Acercarse a tu pecho es sentir el rumor de Dios
saber que, en la soledad y en la prueba,
es donde se demuestra la grandeza que presumimos
la verdad o la mentira de lo que somos.
Nadie como Tú, José, habló tanto en imperceptibles palabras:
Tu vida fue un canto a la obediencia
Tu caminar se convirtió en letra impresa
Tu sendero marcó un antes y un después
para los que, como Tú, queremos seguir dejando huella.
¡NOS HABLAS, JOSÉ!
Desde la bondad frente a tanto odio
Desde la fe ante las dudas que nos rodean
Desde el silencio cuando el ruido nos atenaza
Desde la responsabilidad
cuando caemos bajo el peso de nuestras fragilidades
¡NOS HABLAS, JOSÉ!
En sueños que, mirando al cielo, se convierten
en destellos divinos
En sueños que, mirando a la tierra,
nos empujan a ser decididamente rectos
En sueños que, en las noches oscuras,
disipan preocupaciones y horas amargas.
¡NOS HABLAS, JOSÉ!
Sin elocuencia pero con la verdad de tu vida
Sin ruido pero con la decisión de tu cayado
Sin, subidas o bajadas de ángeles,
pero con los pies en la tierra
Sin riqueza en tu hogar ni monedas en tu túnica
pero con el tesoro inmenso de tu fe sin límites.
¡Sí! ¡Así nos hablas, José!
Toda tu vida es páginas por escribir
de alguien que ya habló con su propia existencia.
Amén
Javier Leoz
martes, 22 de marzo de 2011
Ordenación diaconal de Luís Ángel Murga
lunes, 21 de marzo de 2011
Ordenación diaconal de Fray David Mª Alarcón, ocd
Desde este Blog te deseamos, David, ¡ un santo ministerio diaconal !
Tomado de http://www.diocesisdeleon.org/
La Diócesis de León cuenta desde el domingo con un nuevo sacerdote. Se trata de Adolfo Ivorra, quien fue ordenado en el transcurso de una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral bajo la presidencia del obispo de León, Julián López. Junto al nuevo sacerdote también se ha oficiado la ordenación de un nuevo diácono, David María Alarcón. Con este acto la Diócesis de León ha puesto el broche de cierre al programa de actos que se ha venido celebrando en la última semana con motivo del Día del Seminario 2011 bajo el lema “El sacerdote, don de Dios para el mundo”.
Adolfo V. Ivorra Robla, con raíces familiares leonesas, nació el 21 de abril de 1979 en Caracas (Venezuela) y residió en Madrid donde ingresó en el Seminario. Inició sus Estudios Eclesiásticos en la Facultad de San Dámaso donde alcanzó la licenciatura y el doctorado en la especialidad de Liturgia. Tras su etapa en el Seminario de Madrid y en el Seminario Castrense, en el año 2007 se integra en el Seminario Mayor de “San Froilán” y en julio del año 2010 es ordenación diácono. Desde entones desarrolla su actividad de formación pastoral en la parroquia de La Robla, que compatibiliza con sus investigaciones y publicación de estudios en la especialidad de Liturgia, además de ser Auxiliar en el Archivo Diocesano Histórico.
David María Alarcón Losa, nacido en Socuéllamos (Ciudad Real) hace 27 años, ingresó en 2004 en la Orden de los Carmelitas Descalzos e inició sus Estudios Eclesiásticos en la Facultad de Teología del Norte de España, con sede en Burgos. Durante su año de noviciado completó su formación carmelitana hasta realizar la profesión temporal. Trasladado a Salamanca concluyó en el año 2010 en la Universidad Pontificia los Estudios de Teología y el 13 de noviembre realizó su profesión solemne como carmelita descalzo en Soria. Desde septiembre se encuentra destinado en la parroquia de San Lorenzo de la capital leonesa y desarrolla su actividad como profesor de religión en el Colegio San Juan de la Cruz
“Dar gracias a Dios”
El Obispo de León, durante su homilía, se refirió a la importancia del Seminario. En la Diócesis existen dos seminarios, el Mayor de San Froilán, con seis seminaristas, y el Redemptoris Mater “Virgen del Camino”, con 17 seminaristas. Julián López recordó a estos 23 jóvenes que deben “ser hombres de fe, que se apoyan en la palabra, la gracia y el poder de Dios” para culminar con éxito la etapa de formación y alcanzar la meta de la ordenación sacerdotal. También el titular de la sede legionense hizo un llamamiento a los dos ordenados para “tomar parte con responsabilidad en los duros trabajos del Evangelio, algo que nunca ha sido fácil, pero que constituye una misión apasionante, enriquecedora y llena de sentido para tratar de estar siempre en medio de la comunidad como el que sirve”
Tras la homilía, Adolfo Ivorra y David M. Alarcón respondieron afirmativamente sobre su decisión de asumir los compromisos del presbiterado y diaconado, y permanecieron postrados en el suelo de la Catedral durante el rezo de las letanías. Después se ofició la oración de consagración y la imposición de las manos por parte del Obispo el nuevo diácono, quien recibió como signo de su nueva condición los Evangelios, mientras que el nuevo presbítero, además de la imposición de manos del Obispo y de los demás presbíteros, recibió el cáliz y la patena. Al finalizar la Eucaristía y, siguiendo una tradición arraigada en la Iglesia de León, se produjo el “besamanos” del presbítero. Adolfo Ivorra y David M. Alarcón mostraron al final del acto su emoción por haber alcanzado la ordenación presbiteral y diaconal, al tiempo que aseguraban “dar gracias a Dios por los dones que hoy hemos recibido”.
sábado, 19 de marzo de 2011
Solemnidad de San José
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 1, 16.18-21.24a
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo, José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-- José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mando el ángel del Señor.
San José, maestro de la vida interior

Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe...; sacó adelante a su familia —a Jesús y a María—, con su trabajo esforzado...; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa...; y respetó —¡amó!— la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María.
San José, Padre y Señor nuestro, castísimo, limpísimo, que has merecido llevar a Jesús Niño en tus brazos, y lavarle y abrazarle: enséñanos a tratar a nuestro Dios, a ser limpios, dignos de ser otros Cristos.
Y ayúdanos a hacer y a enseñar, como Cristo, los caminos divinos —ocultos y luminosos—, diciendo a los hombres que pueden, en la tierra, tener de continuo una eficacia espiritual extraordinaria.
Quiere mucho a San José, quiérele con toda tu alma, porque es la persona que, con Jesús, más ha amado a Santa María y el que más ha tratado a Dios: el que más le ha amado, después de nuestra Madre.
—Se merece tu cariño, y te conviene tratarle, porque es Maestro de vida interior, y puede mucho ante el Señor y ante la Madre de Dios.
San José María Escrivá de Balaguer
San José, varón justo
Porque fue varón justo,
le amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.
Humilde magisterio
bajó el que Dios aprende:
¡Que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!
Si Dios es cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!
Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombroso, hacer memoria,
y hallarle a tu ascensión
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!
Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
dí tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.
Amén.
viernes, 18 de marzo de 2011
Acción de gracias por los sacerdotes
Toda celebración eucarística es una acción de gracias.
Y hoy te queremos dar gracias y bendecirte por los sacerdotes,
ellos son para nosotros un precioso regalo de tu parte.
Gracias, Señor, por este regalo que tantas veces no sabemos apreciar.
Gracias por los sacerdotes ancianos y mayores que se han desgastado
en el anonimato y la fidelidad del día a día.
Gracias por los sacerdotes enfermos cuyo testimonio de entrega hasta el sufrimiento nos anima a seguir luchando en la vida.
Gracias por nuestros párrocos y vicarios que, como pastores responsables,
están siempre a nuestro lado para guiarnos y acompañarnos.
Gracias por los sacerdotes misioneros, su ejemplo es para nosotros una invitación a dejarlo todo para anunciar en nuestro ambiente tu Palabra sin complejos.
Gracias por los sacerdotes que trabajan en los hospitales,
donde su presencia es signo de tu presencia que da vida y salud.
Gracias por los sacerdotes que trabajan en las escuelas,
las universidades y todas las instituciones educativas;
ellos se esfuerzan en mostrar que la fe y la cultura se necesitan mutuamente.
Gracias por los sacerdotes que acompañan tantos movimientos y grupos que hay en tu Iglesia porque hacen lo posible para que el fuego del apostolado esté siempre vivo.
Gracias por los sacerdotes que nos acompañan en nuestro camino espiritual;
gracias por su escucha, su silencio, su respeto y sus palabras de consejo, de ánimo y de consuelo.
Gracias por los sacerdotes que trabajan en la formación de los seminaristas,
dándolo todo para formales según tu corazón y al ejemplo de tu Hijo el Buen Pastor.
Gracias por los sacerdotes que trabajan con los más desfavorecidos de nuestro mundo injusto;
porque intentan construir con gestos proféticos el reino de las bienaventuranzas.
Gracias por los sacerdotes que nos han dado el sacramento del bautismo,
el don de la fe y la gracia de ser hijos de tu Iglesia.
Gracias por los sacerdotes que nos alimentan en la Eucaristía con la Palabra y el Pan de la Vida que nos permiten seguir caminando como hermanos.
Gracias por los sacerdotes que en tu nombre perdonan nuestros pecados
y enjugan nuestras lágrimas con palabras de misericordia.
Gracias por los sacerdotes que bendicen nuestros matrimonios
para que sean signo de tu amor hacia todos nosotros.
Gracias por los sacerdotes que nos visitan cuando estamos enfermos
y nos dan fuerzas para soportar el sufrimiento y el dolor.
Gracias por los sacerdotes, Señor.
Gracias, muchas gracias.
jueves, 17 de marzo de 2011
El sacerdote, don de Dios para el mundo
Oración
Señor Jesús,
que nos prometiste: «pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá»,
regálanos las vocaciones sacerdotales
que tanto necesita tu Iglesia y el mundo de hoy.
Haz que las familias sean el campo fértil donde puedan germinar.
Bendice el trabajo apostólico de catequistas y educadores,
para que logren despertar y madurar la vocación sacerdotal
en aquellos que tú, Señor, has elegido a tu servicio.
Ilumina la tarea educativa de los formadores del Seminario
para que creen un verdadero cenáculo
donde el encuentro contigo ayude a cada seminarista
a configurar su corazón, de Buen Pastor, con el tuyo.
Que Santa María, Reina de los Apóstoles,
lleve de la mano a los seminaristas y sacerdotes para que sean realmente gloria de la Iglesia
y un verdadero don de Dios para el mundo.
Amén
sábado, 1 de mayo de 2010
Bendito san José
Bendito san José,
Tú fuiste un hombre bueno.
Humilde y sin historia,
Con amor y en silencio
Cumpliste la misión
Recibida del cielo:
Esposo de
Y Custodio del Verbo.
Los ángeles te hablaban
Y explicaban tus sueños.
Tan cercano a nosotros
Como el sencillo obrero
Que en su taller se gana
Con sudor el sustento.
No fue tu vida fácil,
Envuelta en el misterio,
Con dolores y gozos,
Amenazas y miedos.
Para salvar al Niño,
-tu tesoro y tu cielo-,
Te pones en camino
De noche hacia el destierro.
Los ojos de María
-dos brillantes luceros-
El sonreír del Niño,
Te alumbran el sendero.
Hoy
Su patrono perpetuo.
Cuidaste a nuestra Madre,
Y a su Hijo, el Unigénito,
Con paternal ternura
Y esmerado desvelo.
Sé nuestro protector,
Enséñanos tu ejemplo,
Alárganos tu mano
Y llévanos al cielo.
sábado, 20 de marzo de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
San José, patrón de las Vocaciones OCD
En el día de S. José, nuestro Patrono.
Jesucristo, salvador del mundo,
que a orillas del mar de Galilea,
llamaste a los apóstoles
para constituirlos fundamento de tu Iglesia
y portadores de tu evangelio,
te pedimos que hoy sigas fijando tu mirada
en niños y jóvenes de nuestras familias,
de nuestras parroquias, comunidades
y movimientos,
invitándolos a seguirte
en la vida sacerdotal o religiosa.
Dales luz que disipe sus dudas
y decisión para que te sigan
y se embarquen contigo dejándolo todo.
Infúndeles confianza y sabiduría
para llevar tu palabra
y el testimonio de tu amor
a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Tú que eres nuestro salvador, ayer, hoy
y por los siglos de los siglos. Amén
jueves, 18 de marzo de 2010
Señor, danos vocaciones

¡Oh Jesús!
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a tu pueblo amado.
¡Señor!
danos vocaciones,
danos sacerdotes, religiosos
y consagrados santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María
tu dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús!, danos sacerdotes,
religiosos y consagrados
Encomendamos esta intención a San José.
Padrenuestro, Ave María, Gloria
miércoles, 17 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
Novena a San José
Comenzamos hoy, después del rosario de la tarde y antes de la Eucaristia de las 20,00h, la Novena a San José como preparación para su fiesta el día 19. Desde aquí os animamos a orar, especialmente con su novena pidiendo por la Evangelización de los pueblos, las vocaciones al sacerdocio y a la vida carmelitana. Con la confianza que profesaba Santa Teresa de Jesús a San José, oramos así:
NOVENA A SAN JOSÉ
ORACIÓN PREPARATORIA
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.
Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de
Pídase con fervor y confianza
la gracia que se desea obtener.
A continuación rezar la oración del día que corresponda:
DÍA 1º
Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.
DÍA 2º
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.
DÍA 3º
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de
DÍA 4º
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.
DÍA 5º
Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria celestial.
DÍA 6º
Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.
DÍA 7º
Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.
DÍA 8º
Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.
DÍA 9º
Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y
Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.
V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oración. Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.
viernes, 1 de mayo de 2009
San José, obrero
jueves, 19 de marzo de 2009
San José, patrón de las Vocaciones al Carmelo Descalzo
que a orillas del mar de Galilea,
llamaste a los apóstoles
para constituirlos fundamento de tu Iglesia
y portadores de tu evangelio,
te pedimos que hoy sigas fijando tu mirada
en niños y jóvenes de nuestras familias,
de nuestras parroquias, comunidades
y movimientos,
invitándolos a seguirte
en la vida sacerdotal o religiosa.
Dales luz que disipe sus dudas
y decisión para que te sigan
y se embarquen contigo dejándolo todo.
Infúndeles confianza y sabiduría
para llevar tu palabra
y el testimonio de tu amor
a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Tú que eres nuestro salvador, ayer, hoy
y por los siglos de los siglos. Amén
miércoles, 18 de marzo de 2009
Vísperas de la solemnidad de san José
Porque fue varón justo,
le amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.
Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende,
quien sepa de misterio!
Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!
Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombro, hacer memoria,
y hallarle a tu ascensión
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!
Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.
