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domingo, 16 de diciembre de 2012

Ven

Ven, Señor Jesús, busca a tu siervo, busca a tu oveja inválida, se ha ido errando tu oveja para que tú anduvieras recorriendo los montes. Deja las noventa y nueve y ven a buscar a esa que está perdida. Ven sin perros, ven que ya hace tiempo que espero tu venida. Ya sé que estás para llegar. Ven sin bastón, pero con amor y actitud clemente. Ven a mí que he estado vagando, lejos de tu rebaño, por los montes.

Búscame porque yo te busco. Rodéame, encuéntrame, levántame, llévame. Tú puedes encontrar lo que buscas. Tú aceptas llevar sobre ti lo que has encontrado. No te fastidia un peso de amor. Ven, pues, Señor, porque tú eres el único que puede hacer volver a una oveja vagabunda sin contristar a las que has dejado, porque también ellas se alegran del retorno del pecador. Ven ejecutar la salvación a la tierra, la gloria en el cielo”.

Envíanos a aquel que ha de venir


No te enojes, Señor, no te acuerdes más de nuestros pecados. He aquí que Sión, tu ciudad santa, Jerusalén, el lugar donde reside tu santidad y tu gloria, ha sido devastada, allí dnde nuestros padres cantaron tus alabanzas. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf Is 64,8s; 45,8).

Hemos pecado y nos hemos hecho semejantes a los paganos. Como hojas muertas hemos caído y nuestros pecados nos han alejado de ti. Tú nos has escondido tu rostro y nos has destrozado a causa de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf. Is 64,5ss).
¡Mira, Señor, el abatimiento de tu pueblo y envíanos aquel que ha de venir! Envía al Cordero, el soberano del universo, desde la roca del desierto hasta el monte de la Hija de Sión, que nos libere del yugo de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Ap 5,12; Sl 77,15; Is 9,3).

Consuélate, consuélate pueblo mío, porque pronto vendrá tu Salvador y tu rey. ¿Por qué te dejas consumir por la tristeza? ¿Es porque tu dolor ha vuelto sobre ti? No temas, que yo te salvaré. Porque yo soy tu Salvador, tu Señor y tu Dios, el Santo de Israel, tu pastor, tu redentor. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Is 40,1s).

III Domingo de Adviento - "Gaudete"


sábado, 8 de diciembre de 2012

Se montó el Belén

Desde hoy, nuestro Belén funciona al 100%. Gracias a tod@s los que habéis hecho posible esta obra de arte. El horario de funcionamiento es de 10h de la mañana a 13,15h. Y por la tarde desde las 18,00h a las 21,00h. Durante los cultos en la Iglesia no funcionará. Si deseáis venir en grupos grandes conviene que aviséis con antelación.

Si queréis ver un video con fotos de otros años, pinchad en el siguiente enlace: http://ocdreinosa.blogspot.com.es/2009/02/belen.html

Ave Maria

Cómo Juan, el Bautista


¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y que te sirvas de mí, para anunciar tu llegada

Y que me concedas la humildad, para saber que no soy sino tu siervo

Y que me hagas ver los signos de tu llegada

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y colaborar contigo para que, tu Reino, sea una pronta realidad

Y que venga tu Palabra sobre mí y me empuje a proclamarla

Y que, sin miedo al que dirán, anuncie y denuncie lo que falta en el mundo

Y que, sin miedo a la prueba, anuncie y denuncie lo que sobre en el mundo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y que viva este momento, como un momento de gracia

Y que viva mi vida, como una llamada a darme por los demás

Y que viva mi existencia, como un pregón de esperanza

Y que viva mis días, sabiendo que Tú –tarde o temprano- llegarás

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y ser un heraldo, aunque sea minúsculo, de tu presencia

Y ser un heraldo, aunque sea insignificante, de tu llegada

Y ser un heraldo, aunque me asalten las dudas, de tu grandeza

Y ser un heraldo, aunque me cueste el desierto, de tu nacimiento

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR¡

Rescatando, de los caminos perdidos, a los que andan sin esperanza

Levantando, de los caminos torcidos, a los que cayeron abatidos

Alegrando, de los caminos melancólicos, a los que dejaron de sonreir

Recuperando, de los caminos confundidos, a los que creyeron tenerlo todo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Un constructor de sendas para los que te busquen

Un arquitecto de autopistas para los que te deseen

Un elevador de puentes, para los que te quieran encontrar

Un ingeniero de pistas, para los que quieran vivir contigo
Javier Leoz

II Domingo de Adviento


sábado, 1 de diciembre de 2012

Levántame, Señor


SI ESTOY SENTADO, LEVÁNTAME, SEÑOR

Javier Leoz

 

Si dudo de tus promesas; levanta mi fe, Señor

Si aumentan mis pesares; alza mi ánimo, Señor

Si me acosan mil dificultades;

haz inmensa mi fortaleza, Señor

Si mi interior se acobarda; reaviva mi espíritu, Señor

Si me ciegan los ídolos;

 dirige mi vista hacia Ti, Señor

Si me enloquece la apariencia;

lleva mi corazón a Ti, Señor

Si mi cabeza se inclina; sostenla para poder verte

Si me encuentro esclavo;

 rompe mis cadenas para poder caminar

Si me encierro en mí mismo;

reorienta mi alma hacia Ti, Señor

Si me conformo con lo que veo;

 recupera mi afán de buscarte

Si sufro por la ansiedad;

alimenta en mí la conformidad

Si prefiero la comodidad;

llámame y ponme en pie, Señor

Si duermo y no te espero;

 abre mis ojos y despiértame, Señor

Si me despisto y no te busco;

espabílame y condúceme, Señor

Si me equivoco de dirección;

recondúceme y reoriéntame, Señor

Si prefiero otros señores;

háblame y hazme ver tu grandeza

Si no tengo miedo a nada;

 dame fe y dame tu santo temor

Si me creo único e invencible;

 acércate y dame humildad

Si pasa el tiempo y desespero;

 ayúdame y ven a mi encuentro en Navidad

Domingo I de Adviento - Ciclo C


El Adviento


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Antífonas de la "O"

Son importantes las llamadas «antífonas de la 0», que se rezan en las vísperas desde el 17 hasta el 23 de diciembre. Son un eco de las profecías de Isaías. Algunas están contenidas en el himno «Cielos, lloved vuestra justicia». Pueden ser un texto muy apto para la oración profunda.

17 Diciembre:

Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ¡ven y muéstranos el camino de la salvación!

18 Diciembre:

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

19 Diciembre:

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!

20 Diciembre:

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

21 Diciembre:

Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la Luz Eterna, Sol de justicia, ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

22 Diciembre:

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ¡ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

23 Diciembre:

Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Oración a la Virgen María del Adviento

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.

Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena felicidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.
Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver e El, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

JUAN PABLO II

“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”

Esfuérzate por permanecer en su voluntad y que su voluntad permanezca en ti. Cuando la voluntad de Dios se haya hecho en la tierra como en el cielo, entonces se cumplirá el testamento de Jesús.

Mira el sol y sus rayos.
El sol es símbolo de la voluntad divina, que es el mismo Dios.
Los rayos son esta divina voluntad sobre cada uno de nosotros.
Camina hacia el sol en la luz de tu rayo, distinto de todos los demás, y cumple el maravilloso y particular designio que Dios quiere de ti.
Infinito número de rayos, todos procedentes del mismo sol... Voluntad única, particular sobre cada uno.
Los rayos, cuanto más se aproximan al sol, tanto más se aproximan entre sí. También nosotros, cuanto más nos acercamos a Dios, cumpliendo cada vez con mayor perfección la divina voluntad, tanto más nos acercamos unos a otros.

Hasta que todos seamos uno.

CHIARA LUBICH

domingo, 18 de diciembre de 2011

Domingo IV de Adviento

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 26- 38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

-- Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

-- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

-- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

-- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

-- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

sábado, 17 de diciembre de 2011

viernes, 16 de diciembre de 2011

Entra por mi ventana, que te espero

Envía, oh Señor, tu Ángel con palabras de amor
que, no siempre mi vida, está colmada de paz
Hoy, cuando siento ya tus pisadas en el horizonte,
siento que te necesito, que te espero
que no puedo vivir sin un mensaje del cielo.
Vienes por nosotros, Señor, y te damos las gracias
Siendo Dios, te harás hombre
para que entendamos que en la humanidad
está el camino para llegarnos hasta Ti.
¡Dinos, María, qué responderle a Dios!
¿Qué tenemos que hacer para no perderle?
¿A dónde acudir para sentir su presencia?
¿Cuándo asomarnos a la ventana de nuestro hogar
y decirle: ¡No pases de largo, Jesús!
Manda, Señor, tu Ángel con recados de fe
que no siempre, nuestra vida, es campo abierto a tu gracia
que no siempre, nuestros labios, proclaman tu Nombre
que no siempre, nuestro corazón, está apoyado en Ti.
Entra, oh Señor, por la ventana de nuestros días
derrama tu poder y tus dones
sobre la debilidad y la frialdad de nuestras respuestas
Entra, oh Señor, por la ventana de nuestras inquietudes
y transfórmalas en deseo de servirte a Ti
de amarte y esperarte a Ti
Como lo hizo María
Como lo sintió María
Como lo recibió María
Como te respondió María:
Aquí estamos, Señor¡¡
¡Te esperamos con las ventanas abiertas!
Javier Leoz

lunes, 12 de diciembre de 2011

Tú eres causa de mi alegria, Señor

A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR
Porque, eres causa de mi alegría y júbilo
cuando te tengo entre mis manos,
o al sentirte, al buscarte, en mi soledad.
Razón de mi esperanza, al estar cerca de Ti
y, desconcierto o abandono,
cuando me empeño en vivir solo para mí
A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR
Frente a la tristeza,
eres siempre aurora de buenas noticias
Frente a la desesperanza
ofreces palabras de aliento y ánimo
Frente a la desilusión por lo que vemos
me invitas a dirigir mis ojos hacia el cielo
A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR
El mundo necesita una melodía de paz
música de alegría eterna
acordes de concordia y perdón
sonidos de hermandad y de alegrías verdaderas
Por eso mismo, Señor, te quiero
Eres el único capaz de impregnar al mundo
con un poco de tu gracia eterna y divina
Eres el secreto que, al desvelarse en Navidad,
viene hacerse hombre para podernos salvar
Eres antorcha de un nuevo día
Luz que ilumina el horizonte del mañana
Promesas que, por fin,
veremos fielmente cumplidas y humildes en un pesebre
Carne, como nuestra carne pero sin pecado,
que devolverá la sonrisa y el gozo
a un mundo que, por tener tanto,
ha dejado lo esencial por el camino.
¡A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR!
Sabemos, oh Señor,
que la tristeza, el llanto, la amargura
sólo lo podremos curar viviendo en Ti y para Ti.
Javier Leoz

domingo, 11 de diciembre de 2011

III Domingo de Adviento / de Gaudete

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1, 6-8. 19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:

-- ¿Tú quién eres?

El confesó sin reservas:

-- Yo no soy el Mesías.

Le preguntaron:

-- Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías?

El dijo:

-- No lo soy.

--¿Eres tú el Profeta?

Respondió:

-- No.

Y le dijeron:

-- ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?

Contestó:

-- Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor" (como dijo el Profeta Isaías).

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

-- Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?

Juan les respondió:

-- Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

martes, 6 de diciembre de 2011

lunes, 5 de diciembre de 2011

Palabras con sabor a Adviento

BUSQUEDA. Sabemos que somos limitados y, por ello mismo, queremos algo más. ¿No estará Dios en el principio y final de todo?
VIGILANCIA. No podemos perder el tren de la felicidad. Cuando pase Jesús a nuestro lado ¿nos encontrará al borde de la estación o distraídos?
OJOS ABIERTOS. Para no dejarnos embobar por los “diosecillos” sin fundamento. Seducen pero, luego, nos dejan tirados. Jesús nunca falla
ORACION. Sin alimento, las personas, mueren. Sin oración, los cristianos y su misma vida cristiana, se debilitan.
LUZ. Para ver en toda su intensidad lo que la Navidad nos trae. Luz verdadera frente a la artificial. Luz divina frente a la colorista, frívola y consumista
PEREGRINACIÓN. Somos peregrinos en busca del santuario del amor de Dios en la tierra. Un santuario humilde, pequeño, de carne y hueso: el Salvador
VISITA. Dios en persona se digna visitar al mundo. Muchos, como entonces, no se percatarán de su presencia. ¿Seremos nosotros del grupo de los pastores o de los necios que cerraron sus posadas a la Sagrada Familia?
APERTURA. Necesitamos de alguien que toque nuestras entrañas. La Navidad nos hace especialmente sensibles a lo santo, a lo bueno. Quien no se abre es difícil que intente comenzar de nuevo.
SILENCIO. El Señor, al contrario que nuestras presencias, viene precedido del silencio, de la pobreza y de la austeridad. Son tres caminos que, al hombre de hoy, se le hacen cuesta arriba: ser moderados, ser pobres y vivir con lo necesario.
PREVENCION. El adviento nos exige optar por lo bueno o por lo negativo; por el maligno o por Dios. El demonio, una y otra vez, muestra su ingenio con un solo fin: apartarnos del amor de Dios.
HUIDA. De las grandes cárceles que el mundo construye a nuestro alrededor, hacia esas otras celdas (los corazones) en los que podemos sentirnos libres alumbrados por la misericordia del Señor.
DESIERTO. Los anacoretas se retiraban al desierto para orar y mortificarse. Hoy, si queremos vivir intensamente la Navidad, es bueno buscar espacios donde encontrar la estrella auténtica que nos va a llevar al Misterio Encarnado de Dios.
CONTENCION. El bien y el mal anidan en nuestro interior. ¿Cuál de las dos fuerzas vencerá? (preguntaba un discípulo a su maestro espiritual). Aquella que tú alimentes. El adviento es un tiempo para no digerir alimentos que pueda perturbar nuestra sensibilidad espiritual. J.Leóz