LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 20, 27-38
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:
-- Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les contestó:
-- En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.
Vengo como peregrino en este Año Santo Compostelano y traigo en el corazón el mismo amor a Cristo que movía al Apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiando llegar también a España.
Siento una profunda alegría al estar de nuevo en España, que ha dado al mundo una pléyade de grandes santos, fundadores y poetas, como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Francisco Javier, entre otros muchos; la que en el siglo XX ha suscitado nuevas instituciones, grupos y comunidades de vida cristiana y de acción apostólica y, en los últimos decenios, camina en concordia y unidad, en libertad y paz, mirando al futuro con esperanza y responsabilidad. Movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca asimismo superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional.
Queridos amigos, os reitero mi agradecimiento por vuestra amable bienveniday vuestra presencia en este aeropuerto. Renuevo mi cariño y cercanía a los amadísimos hijos de Galicia, de Cataluña y de los demás pueblos de España. Al encomendar a la intercesión de Santiago Apóstol mi estancia entre vosotros, suplico a Dios que sus bendiciones alcancen a todos. Muchas gracias.
El Papa recibirá a los Reyes bajo la fachada de la Gloria.
(Jesús Bastante).- Los obreros trabajan a destajo, los sopletes echan chispas. Todo tiene que estar a punto. Las sillas ya están colocadas en el interior de la Sagrada Familia, y responsables de seguridad de la Familia Real inspeccionan la tarima, situada a la izquierda del altar, desde donde los Reyes seguirán la ceremonia de dedicación de la Sagrada Familia.
A dos días de que Benedicto XVI cumpla el sueño del arquitecto Antonio Gaudí, RD ha visitado, en exclusiva y acompañado por el párroco de la cripta (e hijo del último de los discípulos de Gaudí), Josep María Bonet, los últimos preparativos antes de la llegada del Pontífice al primer gran templo del siglo XXI. Un trabajo frenético, que choca con la tranquilidad que se respira al elevar la mirada al cielo y perderse en las formas imposibles trazadas por el genio del arquitecto catalán. "Estas prisas no me gustan", se queja, medio en broma, Bonet, que recuerda cómo Gaudí era el primero en tomarse su tiempo. "Siempre decía que su jefe no tenía prisa".
Ratzinger llegará al templo en papamóvil, y entrará directamente hasta el sótano situado bajo la fachada de la Gloria. Allí, en una improvisada sala de reuniones, bajo las columnas de San Pedro, San Pablo, San Andrés y Santiago, recibirá a sus Majestades los Reyes. Desde allí, subirá en un ascensor que ya ha sido probado y se incorporará a la procesión que hará su entrada en el templo. El Papa inaugurará las puertas de Subirats, con el Padre Nuestro escrito en bronce. Debajo de ellas, la imagen de San Jorge. Al fondo, el altar.
las 6.500 sillas ya están dispuestas, así como las televisiones por las que muchos -entre ellos buena parte del centenar de sacerdotes, que estarán ubicados a ambos lados y detrás del altar- podrán seguir la ceremonia.
Benedicto XVI, acompañado en el altar por el cardenal Sistach y por Tarcisio Bertone, llegará al altar, hecho con piedra de Pórfido, "la piedra más resistente del mundo", según explica Bonet. Una roca traída expresamente de Irán, y en la que se acaban de colocar los cirios. Encima del mismo, suspedido en el aire y mirando hacia el cielo, una cruz que todavía está tapada por un lienzo. Sobre este, el baldaquino con los dones del Espíritu Santo.
A ambos lados y detrás del presbiterio, las vidrieras representan a las diócesis catalanas y sus símbolos. El resto, en los laterales, están vacías. En el futuro, se espera que se puedan llenar con iconos de las iglesias de todo el mundo. Apostadas a los lados, una decena de cámaras de televisión. En las columnatas, los rincones reservados para los periodistas que cubrirán el evento. La vista desde el aire es inimaginable.
La dedicación del templo constará de dos partes: la aspersión (el rito del agua) y al crismación. Ambas estarán dirigidas por el Papa, Sistach y Bertone. Un paso más atrás, los cardenales (por estricto orden de nombramiento), los obispos y sacerdotes. El altar se sitúa justo debajo de la cripta, símbolo de la continuidad de la iglesia.
Tras la dedicación del templo, éste quedará abierto a culto, como fue el deseo de Gaudí. "Lo importante es celebrar", suspira Bonet, que desconoce si será o no también él el párroco del templo construido sobre la cripta. Tal vez por ello, ha pedido al cardenal Sistach que presida la misa del siguiente domingo. Aunque ahora, a dos días de la visita, solo importe llegar a tiempo. Y se llegará.
Afuera, entretanto, todo comienza a organizarse. Así, ya hay ubicadas varias pantallas gigantes, y este mediodía se probaban los altavoces. Las 51.000 sillas de plástico blanco y de madera ya rodean el templo. Y la Policía toma posiciones, tanto en las calles adyacentes como por el aire (dos helicópteros ya planean por la zona). Algunos coches llevan en sus parabrisas leyendas contrarias a la visita papal, pero muchos balcones, en contrapartida, visten las banderas vaticanas. Se ven pocos anuncios de alquiler de balconadas. El negocio ha sido redondo para muchos.
Para que cuantos son víctimas de la droga y de toda forma de adicción encuentren en el poder de Dios Salvador la fuerza de cambiar radicalmente su vida, gracias al apoyo de la comunidad cristiana.
Misionera:
Para que las Iglesias de América Latina prosigan la misión continental propuesta por sus Obispos, insertándola en la tarea misionera universal del Pueblo de Dios.
Cualquiera que no renuncie a todo cuanto posee no puede ser mi discípulo.
"Cualquiera". Es decir que las palabras de Jesús se dirigen a todos los cristianos.
"Todo". Se lo pide a todos para ser cristianos.
No podemos estar apegados ni siquiera a nuestra alma (que es una de nuestras posesiones), sino que debemos desprendernos de todo. En esto, Jesús abandonado es el Maestro universal.
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Cuando, por caridad, sirvamos a alguien, no nos creamos santos. Si el prójimo no es capaz, debemos ayudarlo, y ayudarlo como él mismo se ayudaría si pudiera. De otro modo, ¿qué clase de cristianos somos? Si luego, llegado el momento, necesitamos la caridad del hermano, no nos sintamos humillados. En el juicio final oiremos repetir a Jesús: Estaba enfermo y me visitasteis, estaba en la carcel, estaba desnudo, hambriento, pues a Jesús le gusta ocultarse precisamente en el que sufre, en el necesitado
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron los discípulos; y él se puso a hablar, enseñándolos:
-- Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos lo que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.