viernes, 31 de julio de 2009

Fin del mes de Julio.


GRACIAS MARÍA, POR LOS DONES Y LAS GRACIAS RECIBIDAS EN ESTE TÚ MES.
VIRGEN DEL CARMEN, ORA PRO NOBIS.

No tengáis miedo


"Todos los hombres y mujeres de buena voluntad queremos deciros a vosotros familiares y a todos los Guardias Civiles: ¡ánimo, sed valientes, no tengáis miedo, no estáis solos, contad con nuestro apoyo, nuestro cariño y nuestra solidaridad!"

jueves, 30 de julio de 2009

Oda a la Vida Retirada


En el verano podemos practicar un poco lo que nos indica Fray Luís de León y gozar más de la presencia de Dios en la naturaleza y en nuestras vidas.

miércoles, 29 de julio de 2009

Señor, tú me sondeas


Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. Antes que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente; me rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre mí; una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha.

Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!”, las tinieblas no serían oscuras para ti y la noche sería clara como el día. Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. Tus ojos ya veían mis acciones, todas ellas estaban en tu Libro; mis días estaban escritos y señalados, antes que uno solo de ellos existiera.

¡Qué difíciles son para mí tus designios! ¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos! Si me pongo a contarlos, son más que la arena; y si terminara de hacerlo, aún entonces seguiría a tu lado.

Salmo 139 (138), 1-18

martes, 28 de julio de 2009

lunes, 27 de julio de 2009

Oración por los Abuelos

Señor Jesús, tu naciste de la Virgen María,

hija de San Joaquín y Santa Ana.

Mira con amor a los abuelos de todo el mundo.

¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento

para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad.

¡Sostenlos! Que cuando envejezcan sigan siendo

para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica,

custodios de los nobles ideales, hogareños,

tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.

Haz que sean maestros de sabiduría y valentía,

que transmitan a generaciones futuras los frutos

de su madura experiencia humana y espiritual.

Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad

a valorar la presencia y el papel de los abuelos.

Qué jamás sean ignorados o excluidos,

sino que siempre encuentren respeto y amor.

Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos

durante todos los años de vida que les concedas.

María, Madre de todos los vivientes,

cuida constantemente a los abuelos,

acompáñalos durante su peregrinación terrena,

y con tus oraciones obtén que todas las familias

se reúnan un día en nuestra patria celestial,

donde esperas a toda la humanidad

para el gran abrazo de la vida sin fin. Amén.

S.S. Benedicto XVI

domingo, 26 de julio de 2009

XVII Domingo del T.O.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 6, 1- 15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacia con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca de la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:

-- ¿Con qué compraremos panes para que coman estos? (lo decía para tentarlo pues bien sabía él lo que iba a hacer).

Felipe le contestó:

-- Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

Uno de sus discípulos, Andrés el hermano de Simón Pedro, le dijo:

-- Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero, ¿qué es esto para tantos?

Jesús dijo:

-- Decid a la gente que se siente en el suelo.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:

-- Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

-- Este si que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

Jesús sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.