viernes, 3 de agosto de 2012

¿Que tengo yo, Señor Jesús, que Tú no me hayas dado?

¿Que tengo yo, Señor Jesús, que Tú no me hayas dado?
¿Qué sé yo que Tú no me hayas enseñado?
¿Qué valgo yo, si no estoy a Tu lado?
¿Qué merezco yo, si a Ti no estoy unido?
Perdóname los yerros que contra Ti he cometido.
Pues Tú me creaste sin que lo mereciera.
Y me redimiste sin que Te lo pidiera.
Mucho hiciste en crearme, mucho en redimirme,
y no serás menos generoso en perdonarme.
Pues la mucha sangre que derramaste
y la acerba muerte que padeciste
no fue por los ángeles que te alaban,
sino por mí y demás pecadores que te ofenden.
Si Te he negado, déjame reconocerte;
Si Te he injuriado, déjame alabarte;
Si Te he ofendido, déjame servirte;
Porque es más muerte que vida
la que no está empleada en tu santo servicio.
Amén

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