jueves, 25 de octubre de 2012

Nuestra dependencia de Dios

"Necesitamos escapar de nosotros mismos hacia algo que esté más allá; y por mucho que deseemos otra cosa e intentemos convertirnos en ídolos de nosotros mismos, nada es nuestro refugio fuera de la presencia de Dios; todo
lo demás no es sino una burla o un recurso útil en su momento y en su medida.


¡Qué desdichado es aquel que desconoce en la práctica esta gran novedad! Se imagina que puede vivir sin un objetivo. Se imagina que se basta por sí mismo. Veis al hombre educado, lleno de pensamientos inteligentes, en plena acción, pero con un corazón de piedra, frío y muerto por lo que se refiere a sus afectos. Veis a otros con afectos cálidos quizá para sus familias, con sentimientos benévolos hacia sus congéneres, pero que se detienen ahí; centran sus corazones en lo que es seguro que les fallará, porque es perecedero. La vida pasa, la riqueza se escapa, la popularidad es voluble, los sentimientos desfallecen, el mundo cambia, los amigos mueren. Sólo uno es firme, sólo uno nos es fiel, sólo uno puede serlo todo para nosotros".
 
Beato John Henry Newman

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